Es imposible comenzar a hablar de la Rosa del Desierto o Adenio, sin hacerlo por su inigualable virtud de sobrevivir a condicione naturales adversas y hostiles. Esta especie se destaca por su buena adaptación a diversos climas y entornos, y, aunque exigiendo diversos cuidados y creciendo de singulares formas según el contexto, siempre logra hacerlo. Si bien e la conoce de ambas formas, Adenio o Rosa del Desierto, proviene de la familia de las Apocináceas, y se conoce científicamente como Adenuim Obesum. Además de la principal característica que ya hemos mencionado, tampoco podemos dejar de proseguir detallando sus virtudes sin darle lugar a la singular y encantadora belleza de sus flores. Como decíamos, los diversos entornos en donde se la cultive a la Rosa del Desierto determinarán sus formas, velocidad y crecimiento; in embargo, y más allá de tales diferencias, sus flores ofrecerán siempre un atractivo particular. Crecimiento y cultivo de la Rosa del Desierto Dentro de sus particularidades estéticas, el Adenio cuenta con el detalle de parecer surgir a partir de un tronco. In embargo, cuenta si con un tallo, tuberoso, bajo dichas ramas. En cuanto al tamaño que puede alcanzar la Rosa del Desierto, éste, a su vez que otros aspectos ya mencionados, dependerá del clima general del lugar en donde se la cultive. Ha llegado a observarse Adenios superiores a los cuatro metros, sin embargo su promedio habitual es un metro. Florece durante el verano, y, en ocasiones, la floración de la Rosa del Desierto puede llegar a extenderse durante todos los meses de la mencionada estación. En cuanto a su cultivo, este exige condiciones cálidas como máxima principal. La luz del sol debe ser constante, mientras que un riego esporádico será suficiente. Crece lentamente, y puede utilizarse como planta externa o interna. |