La especie Clematis Spp, más conocida como Clemátide, es una de las variedades de plantas con más hermosas y atractivas flores, más que recomendables para plantar en el jardín, y así darle un toque especial a la decoración del mismo. Es una variedad de trepadora, la cual, amén de su atractivo natural, es más que útil para utilizar en muros, paredes o rejas, dándole así color a esas zonas del jardín poco utilizadas. La Clemátide se caracteriza por su vigor y su resistencia, tolerante a las podas, volviendo a crecer con la misma fuerza. De todas formas, la Clemátide cuenta con un factor negativo: es una planta perjudicial para las aves. Igualmente, éste es solo un detalle, pues los pájaros no se acercan a ellas. Sin embargo, es bueno saberlo para el caso en que nuestro jardín tengamos como mascotas a alguno de ellos. Cultivo, cuidados y mantenimiento de la Clemátide En torno al cultivo de la Clemátide, lo que se recomienda es ubicarla en algún lugar en donde sus raíces permanezcan a la sombra, en tanto su tallo, recibiendo luz del sol. El mejor suelo para esta especie el suelo fértil y húmedo. Para la sombra de sus raíces, su pueden usar elementos externos, como otras plantas o alguna cubierta especial. En cuanto al riego, lo mejor es en abundancia y regula, sobre todo en los meses veraniegos. En invierno, el riego puede ser más distante. En los meses fríos, a su vez, la Clemátides pierden su color, el cual volverá con la primavera. Por otro lado, si se la piensa cultivar en macetas, se recomienda no utilizar las macetas de plástico, en tanto lo mejor son las macetas de terracota o de barro. Por último, también se aconseja la aplicación de fertilizantes, en las etapas de crecimiento. |