| El jardín en el hogar :: Insectos en el jardín |
Insectos de su parcela o jardín Seguramente se ha encontrado en más de alguna ocasión con bichos extraños en su casa. Los mató y se desentendió de su existencia. En la naturaleza, nada es porque sí; los insectos tienen características y costumbres muy relacionadas a lo que sucede en el lugar donde se encuentran. Es muy interesante averiguar qué hay detrás de esos animalitos con patas peludas o de formas extrañas; conocer sus hábitos, características y peligrosidad. Hay insectos que aparentan ser peligrosos, ya sea porque tienen grandes antenas, patas largas, son peludos o se comportan en forma extraña y desconocida. Las especies que se encuentran más comúnmente en las parcelas o en zonas donde hay espacios verdes abiertos, son el palote, las avispas, el matapiojos, la mantis religiosa, el grillo, la barata, el tábano y la infaltable araña. No tema encontrarse con algunos de estos bichitos, porque casi todos son prácticamente inofensivos. Es la apariencia la que asusta, puesto que ninguno es mortal para el hombre, aunque talvez lo sea para su jardín o alguna planta en especial. Si sabe algo más acerca de su comportamiento, sabrá como hacerle frente. Los insectos son parte del reino animal y sobrepasan las 750 mil especies. Muchos están presentes desde épocas muy remotas, con mínimas variaciones en su estructura y hábitos; hace millones de años que son iguales. El grupo de los arácnidos En rigor, no pertenecen a los insectos, ya que poseen cuatro pares de patas en vez de tres y no tienen alas. Hay de diferentes tamaños, desde pequeñitas hasta la araña pollito. Son de gran ayuda para el control de moscas, mosquitos y otros insectos, a quienes atrapan en las telas que tejen con sus patas y una sustancia pegajosa que los deja pegados, sin escapatoria. Luego los envuelven e inmovilizan para devorarlos. Las arañas son combatidas por el hombre, y a lo largo de la historia han sido masacradas sin tenerse en cuenta su utilidad. Sin ellas habría sobrepoblación de insectos y las plagas no tendrían control biológico. La única que representa una amenaza, por su mordedura, es la viuda negra -Latradectus mactans-, conocida también como la araña del trigo. Es pequeña, de largas patas, que pueden medir hasta cuatro centímetros, con cuerpo redondo y brillante con una mancha roja en la parte superior. Se encuentra de preferencia en los rincones y en lugares poco aseados como bodegas, también en lugares al aire libre. No es la conocida araña de los rincones. Ataca si se siente amenazada o si la toman por sorpresa. Veloces en la huida Las baratas (Blatella germánica) y los grillos (Gry1lus fuluipennis) corren y se esconden cuando son sorprendidos. Las primeras, conocidas también como cucarachas, son de cuerpo aplanado y viven con el hombre, prefiriendo los lugares húmedos. Comen de todo, por eso a menudo las encontramos en la basura o en el alcantarillado. No son peligrosas, salvo porque pueden comer en lugares contaminados y repartir gérmenes a donde vayan. Los grillos pueden ser de color negro, café o rojizo. Poseen una estructura en las patas que les permite emitir un ruido característico, entre otras cosas para atraer a la hembra. Tienen largas antenas y son fuertes, lo que les permite desplazarse a saltos. Se alimentan de hierbas y son totalmente inofensivos. Dueños del aire Una de las variedades más vistosas es el matapiojos o libélula (Dendroleon absoletum), un insecto de enorme cabeza y grandes ojos, con un cuerpo alargado y dos pares de alas, que vuela a gran velocidad y a menudo pasa por las cabezas de las personas haciendo ejercicios de planeación. Captura a sus presas al vuelo, y debido a sus poderosas mandíbulas las mastica. Sus primeros estados son acuáticos, pero cuando crece alcanza gran destreza aérea, semejando a un pequeño helicóptero. Es un buen vigilante y se come a otros insectos más pequeños, por lo que es utilizado en el control natural de plagas. Existen cerca de 50 especies, algunas de gran tamaño -90 mm-, pero no hacen nada en lo absoluto. No tan simpáticos como los anteriores son los tábanos (Dasybasis chilensis), que sí son de temer, pues pican a los animales y seres humanos. Se trata de un tipo de mosca que utiliza la sangre para criar a sus larvas. La que la chupa es la hembra, mientras el macho se alimenta de polen. Son numerosas las especies, pero una que es muy conocida es el colihuacho, que vive en los alrededores del lago Todos los Santos, en la Décima Región. Son atraídos por los olores fuertes y dulces; así es que si usa un buen perfume, lo más probable es que tenga algunos tábanos al acecho. Cuidado, porque les avisan a las hembras. Las avispas son otros insectos que despiertan recelo, y con razón, pues sus mordidas duelen. Precisamente sí, lo que esta leyendo: no entierran lanceta, sino que muerden. De color amarillo con rayas negras, las chaquetas amarillas (Véspula germanica) son las más desagradables, porque no respetan nada, ni frutas, ni bebidas, ni carne. Son unas verdaderas mandíbulas batientes, debido a que necesitan alimentar a su prole, con proteínas. Se reproducen a comienzos del verano; por lo tanto, ésa es la época en que más requieren de alimentación para sus larvas. Camuflados Hay otros insectos que son despreciados, pero que como lo presienten, se esconden. El palote, la mantis religiosa y las langostas tienen eficaces métodos para no ser atrapados por sus enemigos. La mantis religiosa es un insecto muy importante, porque se come a otros, principalmente a polillas y moscas, sirviendo de control. Es de un color verde intenso y está permanentemente en cuclillas, a la espera de su presa. Vive por lo general en plantas y flores y puede llegar a su casa porque le atrae la luz. Las langostas son unos voraces animalitos que comen mucha hierba, hojas y pasto. En Chile no representan ningún peligro, pero en otros lugares suelen convertirse en plaga, arrasando con todo lo que hay a su paso. Aquí son controladas por otras especies. Son de color verde o café, dependiendo del lugar donde se encuentren. Hay algunas que pueden llegar a medir 7 centímetros. Por último tenemos a uno de los insectos objeto de más mitos, el palote. De cuerpo alargado, parece una astilla, es de movimientos lentos y libera una sustancia maloliente o se camufla para pasar inadvertido. Es herbívoro, come plantas o arbustos y no reviste ningún peligro para el ser humano. Se reproduce año por medio; es muy probable que si este verano vio algunos en su parcela, el próximo no vea ninguno. Si a pesar de todo lo que le contamos no desea ver insectos en su casa, tome las siguientes precauciones: no coloque flores de colores vistosos en las afueras de su casa o por lo menos póngalas a unos cuantos metros, y así no tendrá que recibir a los bichitos perdidos que equivoquen el camino. Barra las hojas que caigan, no acumule basura y limpie los rincones de su casa. Si esto no basta, ponga rejillas en las ventanas y puertas para que cada uno tenga los límites claros. Por favor, no los mate por susto o porque son feos; son los mejores guardianes que puede tener en su jardín o parcela. La mantis religiosa es un insecto muy beneficioso, se alimenta de pequeños bichos molestos como moscas, zancudos y polillas.
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