La característica principal de este procedimiento de siembra, es también su atributo principal, pues tal particularidad es la que determina qué especies pueden ser sembradas de esta forma, cuáles no, y que condiciones deben generarse entorno para su mejor crecimiento. La siembra directa consta de plantar la semilla de una especie de planta en su lugar definitivo, sin semillero o macetas de las cuales, posteriormente, serán trasplantadas. Es un proceso exclusivo, no cualquier especie o ejemplar puede cultivarse de esta forma; de hecho, solo las plantas resistentes y vigorosas son las que pueden cultivarse en siembra directa. Son muchas las plantas sensibles y delicadas que no pueden cultivarse así, por lo que deberemos asegurarnos previamente si la planta que vayamos a sembrar está apta. De lo contrario es posible que ésta no se adapte y pueda crecer. Consejos para la siembra Existen algunos puntos importantes para realizar este procedimiento de cultivo. En primera instancia, debemos preveer con cautela el espacio que cada planta precisará en su crecimiento, por lo que al colocar las semillas deberemos proyectar qué espacio ocuparán cuando crezcan, y ubicarlas a una distancia prudente una de otra. A su vez, también precisaremos instalar tutores si es que la planta lo requiere, así como quitar las hierbas cotidianamente. Qué especies pueden cultivarse en siembra directa Si bien hay una gran mayoría de especies que no podrían plantarse de esta forma, las que si pueden hacerlo llegan a un número bastante alto. Sin poder nombrarlas todas, señalaremos a las hortalizas como el rabanito, las habas, las remolachas, la espinaca, las zanahorias, los guisantes y las zanahorias. |