El agua es un elemento escaso, por lo que saber aprovecharla representa siempre un beneficio tanto para nosotros como para la comunidad y, si consideramos que los recursos hídricos están amenazados por el recalentamiento del planeta, con mayor razón debemos cuidarla. Y no olvidemos que en la agricultura es considerada como un bien cuyos derechos se transan junto con la propiedad de la tierra. En primavera y sobre todo en verano, las necesidades de riego aumentan, mientras los caudales de los cursos naturales disminuyen. Es imperativo, entonces, utilizar en forma óptima este elemento que permitirá el desarrollo de los cultivos. Su uso racional puede mejorarse notablemente. Para ello hay que tener en cuenta tres aspectos: el tipo de suelo, las posibles fuentes de agua y la sectorización de las plantaciones. El suelo del jardín La textura del suelo puede ser de diversos tipos: - Arcilloso, es decir, que retiene una gran cantidad de agua y su infiltración es mínima. Requiere menos riego que los otros dos tipos de suelos.
- El terreno puede ser "franco", que retiene medianamente el agua y es algo permeable.
- Por último puede ser arenoso, que retiene muy poca agua y se infiltra rápidamente.
Es sencillo averiguar cuál es el tipo de suelo de una parcela y lo puede hacer usted mismo. Tome un puñado de tierra con las manos; si queda pegada en los dedos, es arcillosa; si se escurre entre ellos, se trata de un terreno arenoso; y si es de un punto medio entre esos extremos, el de su parcela es un suelo del tipo franco. Hay otros tipos de y subtipos o clases de suelos que requieren para su determinación y análisis; de un profesional del agro. Fuentes de agua Es vital tener considerar la fuente de agua con que se cuenta. Si proviene de un canal, de Una pileta, de la red de agua potable u otra fuente, se conocerá la disponibilidad que habrá en el verano -época en que aumenta notoriamente la demanda-, para determinar, sobre la base de experiencias anteriores, si será necesario instalar algún sistema de acumulación de agua. En tal caso, la solución será instalar un estanque elevado, sobre los cinco metros de altura, para asegurar cierto nivel de presión que garantizará el éxito de algunos sistemas de riego sin tener que recurrir a una bomba. Podría plantearse, además, la necesidad de construirlo a nivel del suelo para llenarlo en los horarios en que se recibirá el agua en la parcela. Otra alternativa será, quizás, la construcción de una noria o un pozo profundo. Para extraer el agua de un estanque o de una pileta, se puede usar una bomba autocebante de 1,0 HP hasta de 5 HP según las necesidades dé la parcela. Con respecto al agua, es también importante asegurarse de que las acequias estén en buenas condiciones, ya sea para aprovecharla para el riego tendido o bien sólo para no dificultar que escurra libremente a la parcela del vecino. Una acequia debe mantenerse siempre limpia. Sus medidas ideales son 50cm de ancho por 30 o 40cm de profundidad y debe trazarse a una mayor altura -al menos 20cm del fondo de los surcos o del terreno a regar, de manera que exista el desnivel necesario para que corra el agua con la adecuada velocidad. Las melgas, en tanto, se trazan en forma perpendicular a la acequia; de este modo, haciendo un simple taco en ella, el agua entra en los surcos. Sectorización de plantaciones Al plantar es imprescindible tomar siempre en cuenta las necesidades de riego de cada especie, de manera de poder reunirlas en sectores determinados de la parcela, de acuerdo con esté factor. Si no lo consideramos en nuestras plantaciones; estaremos expuestos a un eventual fracaso pues mientras satisfacemos los requerimientos de algunas especies, "ahogaremos" a las otras. Por ello se recomienda, antes de sembrar, hacer un pequeño plano o bosquejo de la huerta, donde se establezca la ubicación de las plantaciones y el riego que precisan. |